• La Educación Popular

    ¿De qué hablamos cuando hablamos de Educación Popular?


    Referente invitada: 

    Laura Tafettani,  Abogada, Educadora Popular, referente de la Fundación Pelota de Trapo.

    Coordinador: 

    El Hormiguero/ Especialización Sagrado Corazón

    Registro:


    Sistematización:


    Ejes: ¿De la educación del pueblo? ¿De una educación clasista? ¿La educación popular, como educación para pobres? ¿De prácticas educativas que transforman la realidad? ¿De concepciones y metodologías que respeten las diferentes trayectorias? ¿Cuál es el lugar del conflicto en la Educación Popular?

    "Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra" 
    Gabriel García Márquez.


    “A nuestro círculo le tocó hablar de: ¿de qué hablamos cuando hablamos de educación popular? Teniendo en cuenta que era un grupo que recién se conocía, desde una metodología de educación popular, en muy poquito tiempo, con alguien con quien recién nos estamos conociendo, es muy complejo siempre trabajar.

    Gracias por invitarnos, por invitar a Pelota de Trapo. Gracias por generar el ámbito de volver a encontrarnos a docentes y educadores populares que en este tiempo estuvimos bastante alejados. De verdad que la Educación Popular estos últimos años, desgraciadamente, hemos estado bastante alejados por muchas razones que nos han enfrentado. Y ese es un tema que tenemos que analizar. Nos han acusado a los educadores populares, al decirnos que éramos utilizados por el Estado para tercerizar la educación, para enfrentarnos con los docentes”2.


    Arrimando el “Bochín”


    Buscando en la historia de la Educación Popular en la Argentina, “La educación popular fue considerada como una educación para pobres”3, una educación para masas. En otro momento de la historia, se veía como la contraposición entre la educación formal y no formal. Pero el horizonte se fue ampliando. A veces se define desde lo que no es. Y sabemos que lo que no es: una educación bancaria, partiendo de las capacidades y no de las competencias, como lo hace la educación formal.

    Los participantes resaltaron la importancia de salir de las cuatro paredes, para ir al lugar donde transcurre la vida, que por supuesto trasciende a las aulas escolares.

    “En este sentido fue muy importante el aporte de los compañeros que estaban fuera de la educación formal y los que como en mi caso, como abogada de niños, me tocó comenzar mi historia como educadora popular, trabajando con hijos de detenidos-desaparecidos. Luego con hijos de desaparecidos que estaban en institutos de menores. Hasta que un chico en un momento me dijo: “¿por qué venís acá, porque soy hijo de desaparecidos?, ¿y qué pasa con el resto de los pibes?”. Traigo esto a colación porque cada uno, se hizo educador, educadora popular porque tuvo un pibe, una piba, un adulto o una persona que nos rompió la cabeza o por lo menos nos puteó”4. En este círculo, un profesor de educación física dijo: “yo vine acá a ver qué era la educación popular”. “Inmediatamente pensé: seguro que algún pibe algo hizo que le rompió o le ganó el corazón. Estoy convencida que cualquiera de nosotros puede relatar el punto en el cual decidió abrazar la educación popular. A veces por necesidad, por buscar un país diferente o un proyecto de vida distinto. Pero en general, hubo alguien o algo que nos interpeló. Por esto reafirmamos que este encuentro tiene sentido si nos atrevemos a  salir de las cuatro paredes, salir de la institución escolar. Y esto en algunos empezó por afuera de la escuela y en otro nace desde adentro”5.

    Por eso se trata de construir un desafío educativo desde los educadores y educandos, de la necesidad de los educandos pero también de los educadores, desde el punto de partida que cada uno trae. El docente se pregunta no desde el vacío sino desde una concepción del mundo. Ser educador popular, significa una toma de postura de cómo llevar adelante en este caso el proceso de enseñar. En ese sentido afirmamos que la forma de construir conocimiento implica relacionarnos entre unos y otros dentro de un contexto histórico y social determinado, valorando la contribución singular de cada uno y cada una, contemplando sus contextos como elemento fundamental en una propuesta política que tiene representación social.

    “La educación popular existe en muchas lenguas, en muchos lenguajes, como el musical, el gestual, etc. Porque cuando hay un desafío común, se pone todo a disposición del otro para llevarlo adelante, y se pone en juego el conocimiento adquirido para tejer con el otro un nuevo trazado existencial. Entonces a modo de ejemplo se dijo: ya no la historia oficial, sino la historia de los vencedores y también de los vencidos. No sólo la historia de los libros, sino la que se construye de generación en generación en forma oral. Historias de aprendizajes en el marco de la educación popular”6.

    Algunos relatos y vivencias que apuntan a las representaciones alrededor de la Educación Popular:
    Una compañera dijo que aprendió el idioma guaraní jugando al truco, producto de la interacción de la realidad que se vive y el conocimiento.

    Otra compañera, de villa 31 dijo, “yo siempre estoy ahí” ¿no resulta maravilloso? Para hacer educación popular siempre tenemos que estar ahí.

    “Yo estoy sola con 30 alumnos”.

    “Comencé la escuela pero la educación bancaria no era para mí, no tenía nada que ver con mi vida. No siento que sea esta la forma en que puedo enseñar a aprender”.

    Algunas reflexiones al respecto


    En el primer caso, la interacción como condición de la educación popular. El diálogo juega un papel primordial en la creación de nuevas posibilidades, al superar la idea de sujeto-objeto en la educación y también los límites de la individualidad: "la toma de conciencia, no se da en los hombres aislados, sino en cuanto traban, entre sí y el mundo, relaciones de transformación, así también, solamente ahí puede instaurarse la concientización" (Freire, 1973). En el segundo, la importancia del ser parte, que la continuidad trae confianza y seguridad. Muchas veces nos encontramos con bien intencionados que van a la Villa y se va al poco tiempo. Eso puede ser cualquier cosa, desde evangelización hasta adoctrinamiento, pero seguro que no es educación popular. En el tercer relato, podríamos agregar que si yo pienso que estoy con 30 alumnos y estoy sola, estoy partiendo sin quererlo y en forma inconsciente, de la educación bancaria. Si yo pienso que es un desafío común y colectivo, estoy saliendo de esto. Y ya no es el esfuerzo, sino que es otro desafío, como trabajo el colectivo. Todo el tiempo estamos atravesados y tenemos que ir revisando estas cosas. Y en el último relato hay una asociación de la educación popular con una educación alternativa, como una opción que nos lleva a revisar las matrices con las que venimos trabajando. En principio revisar nuestra propia educación bancaria que nos atraviesa, ya que no somos inmunes por el solo hecho de autoproclamarnos educadores populares. Al contrario, por serlo, la autocrítica es una herramienta que nos debe acompañar siempre.

    Durante el debate apareció una discusión que no era propia de este círculo y pero que no la quisimos soslayar, al respecto de si las experiencias de educación popular deben ser reconocidas por el sistema estatal. “Lo que quisiera aportar, es una pregunta que nos deberíamos hacer y es si lo público siempre es estatal. La tiro porque a mí me parece que no siempre la educación estatal es pública, ni la educación privada es privada. Anhelo a  que pudiéramos recuperar el concepto de lo público para nuestro horizonte, para nuestro campo”. 7

    La educación  popular requiere de su valoración y su reconocimiento pero desde nosotros mismos. Y salió en esa discusión, para qué es la educación popular. En algunos es para poder llevar adelante un proceso de aprendizaje con aquellos que el sistema formal excluye. En otros y otras, para poder alcanzar un grado de acreditación que le permita poder finalizar su proceso educativo. Y en otros, para ser sujetos protagónicos de una historia que quieren transformar. “La realidad nos hace pensar nuevos desafíos, muy difíciles. Hay compañeros y compañeras que ponen a la educación popular en clave de ciudadanía. Otros y otras en términos de anticapitalismo”8.

    Nos parece que estas diferentes posturas frente a la Educación Popular, nos impulsa a tener un pensamiento dialéctico que rompe con la lógica binaria, con la verdad absoluta, y que nos coloca en la contradicción y en el conflicto, como motor de nuestra praxis. “Nosotros siempre decimos en el movimiento Chicos del Pueblo, que es tan importante, Juan y María, como el país, como el mundo. No sé cuáles son las aspiraciones de cada uno y cada una de nosotras. Pero lo cierto es que hay cosas que sabemos que es la educación popular y tiene que ver con el vínculo con el otro para transformar la realidad que vivimos. Sea una instancia de aprendizaje, sea un barrio, sea un país, sea el mundo”9.


    referencias:

    1.Aporte de un participante colombiano, quien expresó: Cuando llamó a la necesidad de tener una nueva y arrasadora utopía de la vida. Según Tafettani, “Creo que ese es el desafío de la educación popular”.
    2.Laura Tafettani en Sistematización de los Círculos de Reflexión en el ENDYEP, junio 2016.
    3.idem
    4.Idem
    5.Idem
    6.Idem
    7.Idem
    8.Idem
    9.Idem
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